Domingo. Con D de Despedida.

Creo firmemente en la teoría de que una persona no se cruza en tu vida por casualidad. Creo que todas las personas que pasan por nuestra vida, pasan con el propósito de enseñarnos algo. Ya sea bueno o malo, siempre hay algo que aprender de toda la gente que pasa por nuestro lado. Y cuando digo todo es todo. Ya nos hayan hecho daño o no. Ya hayan estado cinco minutos o cinco años.

Cuando, por ejemplo, estás conociendo a una persona (en cualquier ámbito de nuestra vida) y en un momento dado sientes que la mayor parte de las cosas que te aporta son negativas. Que hay más momentos de dolor que de sonrisas, esa persona ya te ha enseñado todo lo que te tenía que enseñar. Ya has exprimido todo el jugo de la naranja. Ahora lo que te queda es la pulpa. Y es aquí, cuando tienes dos opciones: o comértela y pasar ratos desagradables o tirarla, beberte el jugo, lavar el vaso e ir a por más naranjas. En cambio, cuando llevas años con la misma o mismas personas es porque realmente te aportan algo día a dia. Cosas que te sirven de aprendizaje diario y enseñanza en un futuro. Este tipo de personas son las que merecen la pena. Son las que añaden lecciones de forma positiva a tu vida. Estas son las personas por las que vale la pena lucha y dejarse la piel.

Dicho esto y expuesta mi teoría, supongo que entenderás el por qué de mi marcha. Sabes que no soy de despedidas. Un defecto mío, si, lo sé, pero no me preocupa tenerlo. Pienso que es algo que me caracteriza. Volviendo al tema…siento la necesidad de agradecer todo lo que me has enseñado. Ya sea de forma directa o indirecta. Gracias. Gracias por enseñarme que la vida está para vivirla. Que hoy estamos, pero mañana quien sabe. Que disfrutar el momento, también puede llegar a ser un hobbie y que, hasta el plan más ridiculo es bonito si estás con esa persona. Pero,creo que aunque vinieses con instrucciones, jamás te entendería. Tan parecidos y a la vez tan diferentes. Supongo que en algún momento, te das cuenta que ya has hecho demasiado por alguien. Que dar otro paso más, ya es pasarse. Que la única decisión que te queda es alejarte. Esto no significa que estés renunciando o que no lo hayas intentando con todas tus fuerzas. Es que has llegado a entender que ya has sobrepasado la línea. Que ya has hecho la idiota durante suficiente tiempo. Y eso es algo que no voy a perder. No pienso perder mi tiempo en cosas que no merecen la pena. Porque cuando a una persona le importas, se nota. Pero, cuando no, se nota aún más. Y, el “nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes” esta vez no va conmigo. Porque me he dado cuenta que, en algunas ocasiones no me pierdo nada; son otras personas las que se lo pierden. Y creo que este es el caso. Aún así, déjame darte las gracias, otra vez, por recordarme eso de dar todo por quién me valora, y olvidar a quien se dedica a perderme. Y un ultimo gracias por enseñarme que siempre ha de prevalecer lo que mereces ante lo que sientes.

Vuelvo a ser yo, Irma. Encantada.

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