Operación detox

Volver a la rutina cuesta y, mientras el bronceado desaparece, salen a la luz los excesos del verano. Esas horas al sol en la hamaca, esas comidas de chiringuito, esos helados todas las tardes, esas cerveza de más y esas veladas interminables en el beach club han trastocado el ritmo natural de tu cuerpo. Y ahora que pretendes que vuelva de golpe a la normalidad (y a la contaminación de la ciudad) se resiste. Necesita una cura detox a todos los niveles. ¿Comenzamos?

 

PIEL A PUNTO DEL ROSTRO: hasta siete billones de toxinas se acumulan en la piel cada día. En condiciones normales, ella misma se encarga de regular el proceso de eliminación de los residuos. Pero cualquier cambio brusco de rutina puede suponer un trastorno de esta mecánica vital que la regeneración celular que se produce cada 28 días se ralentiza y la piel se asfixia.

Ahora que tienes que enfrentarte a la rutina, tu rostro necesita una reoxigenación para que la cosa no vaya a más.

  1. Empieza por una limpieza profunda con agentes anticontaminación que acabe con todos los residuos.
  2. Aplícate una mascarilla específica dos veces a la semana.
  3. Busca un sérum que se comporte como escudo antipolución, que mantenga a raya todas las agresiones externas, de los radicales libres a las millones de partículas contaminantes. Por ejemplo: City Defense de Dior.
  4. Protege el contorno de los ojos que es la zona que más va a poner de manifiesto los efectos de la acumulación de toxinas. Por ejemplo: Eye Detox Contour de Talika.
  5. Elige una crema con potencial detox para reactivar el ciclo de la renovación celular. Por ejemplo: Mesolift Crema Fundente Vitaminada de Lierac.

 

CUERPO: la retención de líquidos es el primer signo de que las células de tu cuerpo acumulan más toxinas de las necesarias. La forma más directa de solucionarlo es con tu alimentación. Y si te sientes espartana, prueba la dietas detox de líquidos de varios días, como Dietox o Drink6, o simplemente reduce en tu alimentación las grasas e hidratos de absorción lenta. También puedes convertir tu ducha en un spa, con masajes para aligerar piernas y tripa.