Konjac || Todo lo que debes saber sobre la esponja de moda + adelanto

 

¿Cuántas veces a lo largo de estos últimos meses has oído la palabra Konjac? Los mismos que hayáis respondido decirme cuantos sabeis lo que significa realmente. Si, eres de los que lo sabe perfectamente, puedes pasar a leer el final o bien, leerlo por si aprendes algo nuevo; en caso contrario, bienvenido y espero que me comentes que esponja te podría llegar a interesar 😉 ¡¡COMENZAMOS!!

Una konjac es una esponja formada por las raíces de una planta asiática milenaria llamada así. Este vegetal (también se usa entre fogones) es rico en minerales, fibra o vitaminas. Y además es un limpiador apto para cualquier dermis. Sus dos puntos fuertes son:

  1. Su naturaleza alcalina (equilibra la acidez).
  2. Su capacidad de mantener la humedad.

¿El resultado final? ⇒ retira las impurezas sin dañar el pH, estimula la circulación de la sangre y ayuda a la renovación celular.

Pero, ¿cómo va? ⇒ Si alguna vez has tocado una konjac, quizá no te apetezca pasársela sobre el cutis, ya que cuando está seca es dura como una piedra. Olvida esa primera impresión, ponla bajo el grifo y verás cómo se convierte en una suave esponja. Basta con escurrir el exceso de agua y masajear la piel con movimientos circulares durante un par de minutos. Según las características  de la tuya podrás usarla sola (las que ya están enriquecidas con arcillas específicas) o impregnada en agua micelar o desmaquillante (sin ingredientes extra).

¿Lo mejor? ⇒ Hay variedad de opciones:

  • Clásicas
  • Con arcilla roja: para cutis seco.
  • Con té verde: con propiedad antioxidante.
  • Carbón de bambú: ideal par tratar el acné.

El resultado es que notarás la piel limpia, radiante y aterciopelada.

Pautas para el uso y disfrute:

  • Lo ideal es aliarte con ella una vez has retirado el maquillaje con desmaquillante.
  • Cuando has terminado de utilizarla, enjuágala sin retorcerla con el fin de mantener sus fibras en buen estado.
  • Para secarla lo mejor es colgarla en un lugar ventilado.
  • La vida útil de una esponja depende de su uso (un par de veces al día), pero suele estar entre los dos y los tres meses. Un consejo, si quieres que te dure intacta hasta el final, lo mejor es que periódicamente la desinfectes en agua hirviendo.

¿Dónde las puedo conseguir?

 

 

¡¡ADELANTO!!

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Estate atento a los siguiente posts, pues vas a conocer en primicia algo muy, muy, muy, muy interesante y seguro que te va a gustar curiosear 😉

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