Carta a ti, que lo necesitas #SanValentín

El rincón de Margarita, 14 de febrero de 2017

Querido tú:

Soy yo. Preguntarás, ¿yo? ¿Quién es yo? Yo soy la persona que te ve caminando por la calle. La misma que te ve en el tren con la cara cabizbaja, que te ha visto esa sonrisa cada vez que recibes un mensaje suyo y la que te ha visto con los llorosos después de cada discusión fuerte.

Te preguntarás que hago escribiéndote ¿no? Pues bien… el motivo de esta carta no es otro que abrirte los ojos. Abrirte los ojos porque veo que no estás bien. No estás bien con él, no te sientes bien contigo misma… Te preguntarás cómo lo sé. Tiene fácil respuesta. Te oí hablando con una amiga en el tren de las 14.25 p.m. de un jueves cualquiera. Contabas que no estabas bien con tu novio, pero que no lo querías dejar con él. Hacías hincapié en que ya se daría cuenta, que los últimos dos años lo hacía. Que eran rachas. Estabas segura de que el 14 de febrero se le ocurriría algo para dejar de estar enfurruñados. Narraste dos ejemplos de los dos años anteriores. Y, cuando tu amiga te preguntó si la cosa cambiaba también los días posteriores, tu respuesta fue: no. En ese momento, me di cuenta que de manera indirecta y/o directa tenía que hacer algo. Te tenías que dar cuenta de las cosas y es que, querida viajante, no te haces una idea de lo equivocada que estás. Esperas una fecha señalada en el calendario para que tu relación vaya bien, cuando no es así. No es una fecha mágica, no ocurren milagros. Si va mal, va mal. No esperes algo, cuando no hay nada. Siento sonar tan directa y borde, pero te has de dar cuenta. Hablas de tus relaciones como si fuera algo que solo se centrará en un único día, y estás muy equivocada. Las relaciones comienzan en el momento en que hay un primer choque de miradas, continúan con el primer hola, el primer intercambio de números y el primer mensaje. Siguen con la primera cita, la segunda y el primer beso. Prosiguen con la primera noche juntos, las primera quedada con amigos y la primera discusión. Luego vienen las reconciliaciones, los “baja, que estoy en tu portal”, los nervios de cada día, las ganas de verle y comerle a besos… ¿quieres que continúe? Y esto, tiene que ser mutuo porque si no hay “esto” por parte de los dos, no hay absolutamente nada. Pues de nada sirve una cena, un ramo de flores y un “te quiero” el 14 de febrero, si durante el resto del año no se demuestra ese sentimiento. Piénsalo, sabes que tengo razón. El principal motivo de esto es que abras los ojos y te valores lo suficiente como para dejar marchar y/o huir de quien no te sabe valorar. Porque estás perdiendo el tiempo, y eso es lo peor que puedes hacer, pues no se recupera. Por eso ármate de paciencia y rompe con todo. Redescubre la sensación que es dormir y que en mitad de una pesadilla esta alguien para calmarte. La sensación de poder confiar en alguien a hora de contar cualquier cosa. La sensación que es dar un abrazo y sentirte a salvo. La sensación de ir conduciendo de noche y notar como su mano te toca el cuello o te agarra de la mano. La sensación de nerviosismo cada vez que quedáis. La sensación de las sorpresas. La sensación de llorar de la risa junto alguien que quieres. Mil millones de sensaciones te están esperando, ¿vas a dejar escaparlas?

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3 comentarios sobre “Carta a ti, que lo necesitas #SanValentín

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