No es lo mismo

Sábado noche de verano. Bermudas, polo, playeras y a la calle. Buenas sensaciones o como se dice ahora “good vibes”, pero con hastag, que no se olvide. Quedo con los colegas, como siempre llegan tarde. Entramos al primer garito. Camarera con escote de vértigo, aquí me quedo hasta el cierre. Pasan las horas y las cervezas, con ella he entablado poca conversación por no decir nada. Lo tengo jodido, pienso. Decido pasar a la acción, he de hacérmela como sea. Le digo cuatro cosas bonitas y me sonríe. A los cinco minutos ya tengo su número de teléfono, ilusa si piensas que te voy a llamar. Le espero hasta que cierre con la intención de, bueno ya lo estás pensando tú, para que escribir. Le ayudo a cerrar la verja metálica y le propongo dar un paseo, ella me dice que cerca del mar. No pongo pegas, cuanto más cerca del mar, más oscuridad. Caminamos, con una conversación de lo más animada. Me está sorprendiendo. Es inteligente y su humor es genial. A medida que vamos caminando más me sorprende, empiezo a pensar cuando de repente se para en seco y me dice: – Sé que tenías la idea de intentar ligar conmigo con el único fin de acostarnos, que te ha sorprendido que además de tener un escote bonito sea inteligente y ocurrente (entre otras cosas). Pero te diré una cosa, no eres el primero que le pasa eso. Ha habido otros antes que tú, todos igual de gilipollas que pensaban que con cuatro palabras me iban a tener. Ingenuos, eso es lo que sois. Porque pretendéis tener todo en menos de seis horas y luego quejaros de que no hay ninguna que merezca la pena, cuando no das tiempo a ello. Porque no actuáis como pensáis, y no pensáis como actuáis. Porque preferís lo fácil, lo cómodo y luego ya vienen los llantos. Porque aún no os habéis dado cuenta de que en ocasiones lo rápido, no lleva nada positivo consigo. Porque os quejáis de que juegan con vosotros, cuando sois los primeros en hacerlo. Pero, eh, que tranquilo. Que no tengo ningún interés en leerte la cartilla, solo eres el número “x” de mi lista al que le ha tocado la charla del mes. Ahora, puedes darte media vuelta e intentar usar la misma táctica con otra, a ver si con un poco de suerte cae y ya si eso, mañana, te quejas de que estas solo. Porque sí. Follar follamos todas, pero dime cuántas de esas se quedan a tu lado en tus malos días. Cuántas te intentan animar en tus días de bajón o cuántas se quedan hasta las tantas solo para que no te sientas solo en aquel día malo o cuántas hacen que cambies tu estado de ánimo en cuestión de segundos. Ah sí, es verdad. Ninguna. -. Mientras ella hablaba yo estaba alucinando, ¿quién era ella para decirme eso? A medida que más hablaba, más me enfurecía. Hasta que decidí, callarme y escuchar. Según termino de hablar, se dio media vuelta y se marchó. Y justo en ese momento comprendí lo que decía. No es lo mismo.