Cambios. Pero, cambios de verdad.

Hace cuantísimo que no escribo. Me atrevería a decir que meses, y eso es muy raro en mí. Si me sigues desde hace tiempo sabrás que adoro escribir, adoro describir o hablar sobre un momento o situación. Sea el que sea, sin tapujos. He de decir que durante este tiempo que no he escrito ha habido cambios. Cambios tanto en mí como en mi entorno. Cambios que tal vez te absorban y no dejan que veas las cosas del color que son realmente, sino con ciertos matices.

Las personas estamos constantemente cambiando. Me explico: creo que desde que nacemos nuestras familias nos intentan inculcar unos ideales propios, de la propia familia y a medida que nos vamos haciendo mayores y vamos evolucionando nos damos cuenta que muchas veces esta no tiene por qué ser tu base completamente, sino un poco de ella. Por eso mismo a los dos o tres años vas al colegio. Ahí la maestra te enseña unos conocimientos básicos, pero no de la propia ideología de ella o el, sino bases. Conocimientos tanto morales como éticos. Algo fundamental para la sociedad. Luego están los niños del cole, los cuales te enseñan que hay más formas de pensar que las que te han enseñado tus padres y aquella maestra. Pasan los años, y con ellos las amistades y el profesorado, pero si te das cuenta y echas la vista atrás te das cuenta de que ya no eres el que era. No eras la persona que tu madre quería que fueras, ni el número uno de la clase de x, ni tampoco la mejor amiga de aquella niña con la que te llevabas tan bien. Es inexplicable ¿verdad?

Lo que quiero decir es que estamos en cambios constantemente. Si echo la mirada atrás no soy la misma de hace años, ¡ni tan siquiera la de la última semana! Con cada persona que me he encontrado, que he podido hablar aunque sean escasos minutos ya ha aportado algo. Algo de lo que haya dicho, ha hecho chof y ya no seré igual que antes de conocerla. Por eso, a medida que va pasando el tiempo, que vas conociendo a x gente te vas dando cuenta que no es aferrarse a algo sino no aferrarse a nada y darte la oportunidad de aprender con cada persona con la que te topas. No cerrarse en un círculo, de amistad por ejemplo que suele ser lo más común, la clave está en ampliar horizontes y si de verdad ese círculo te sigue aportando algo continuar, pero sino… la decisión es tuya. Quédate con las personas que sean que sepas que siempre van a estar ahí, que se van a preocupar de tus cosas o se alegrarán de tus logros, y sigue evolucionando. Deja atrás las personas que no lo quieran hacer y céntrate en ti, porque en verdad, eres la única persona que siempre valdrá la pena. Por encima del resto.