ADIÓS 2017, HOLA 2018

Otro año que termina. Sé que cada año lo repito y lo repito, pero ¿no os parece que cada año termina antes? ¿Qué parece que fue ayer cuando te estabas preparando para salir una nochevieja más?

Los últimos días antes de finalizar un año tiendo a ser balance de las cosas que han pasado en el mismo. La verdad es que no sé porque lo hago, lo empecé hacer un año y de ahí en adelante todos seguidos. Creo que es una manera de sopesar y sorprenderte a ti mismo. De ver cuánto y de qué manera puede cambiar un año. De cómo puede comenzar, y como puede terminar. De las personas con las que empezaste y con las que terminaste. De aquellas que dijiste: “jamás nos llevaremos bien” y ahora tenéis una relación súper cercana o incluso viceversa, de aquellas que pensabas que podrían ser para toda la vida y resulto que no sobrevivieron a los huracanes.

Lo mismo pasa con las relaciones, comienzas algo con alguien sin pretensiones, sin nombres, ataduras y al final resulta que no encuentras una persona mejor.

Lo que quiero decir es que por experiencias propias (y alguna que me han contado) tendemos a decir: “este será nuestro año”, “el día dos de enero me apunto al gimnasio”, etc cuando sabes que tras dos semanas todo lo que (auto) prometiste qué harías o dejarías de hacer/ver/etc lo has incumplido. Por eso no veo mejor forma de empezar el año que pensando que sí, que es nuestro año, que tengo un porrón de objetivos y que quiero cumplirlos todos. Y es por eso, que cada año hago balance. Pues me sirve para cerciorarme de lo que quiero que siga en el año nuevo (o que me pueda ayudar a cumplir mis objetivos) y lo que no. Y, bueno, ya me conocéis… una vez que tomo una decisión difícilmente vuelvo hacia atrás y, me he dado cuenta que, ahora mismo estoy en el punto exacto donde quiero estar.

¡Feliz último día del año y feliz comienzo de este!

 

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