SEPTIEMBRE

Noveno mes del año. Es un mes extraño ya que comienza siendo verano y termina siendo otoño. Algunas personas lo utilizan para cerrar etapas y/o para empezar otras.

¿Qué significa septiembre para ti? Es una de las preguntas que más oigo en los primeros 15 días de este mes. Pero ahora enserio, ¿qué significa para ti? Déjate de hablar en tonos irónicos, ven siéntate a mi lado, coge una taza, sírvete café y cuéntame tu historia: ¿te acuerdas de aquel verano, verdad? Aquel en que me separé, no solo de mi marido, sino de mi misma. Hará unos 19 años de esto. Pero lo recuerdo como si fuera ayer, la espina sigue ahí. ¿Sabes por qué? Porque me ha vuelto a pasar. Al poco de aquel fatal suceso, conocí a una mujer. Una de esas que te hacen perder la cabeza con su altura, sus ojos, su pelo… Si ya estaba loco de remate, ¡imagínate en ese momento! Lo di todo por ella. Todo. Pero siempre le supo a poco. ¿Cómo lo supe? De la manera más tonta, escuchando una conversación. Me engañaba. En el momento no quise dar crédito, no podía, ¡era imposible! Pero ingenuo de mí, iluso. Lo mejor de todo es que nunca le dije que lo sabía. Pese a todo, me gustaba estar con ella. Y estoy casi al dos mil por cien, que ella también disfrutaba de mi compañía. A partir de ese día caí en una espiral sin fondo: sin frenos y cuesta abajo. No me asustaba ¿eh? Sabía que no dormía solo y eso me reconfortaba. Aguanté así casi tres años (lo sé, lo lees y te sabe a poco, pero vive más de setecientos días en esa situación. Imposible. De locos.) Total, un día como hoy (la verdad, es que no recuerdo bien el día pero sé que era septiembre pues antes de que entrará en el salón yo veía las hojas caer de aquel árbol que tenía enfrente) hizo que explotará, que no aguantará más y le dije todo lo que había pensado en aquel tiempo. Cuando terminé de hablar, sentí de nuevo el latir de mi corazón. Sabía que había terminado todo. Por lo menos para mí. De ella no puedo decir lo mismo, puesto que sé que nunca cambiará. Bicho malo, nunca muere.

Ese día cogí mi maleta y me fui. La verdad es al principio no sabía a donde, pero en cuanto salí del portal y una ligera brisa me peino la cara. Lo supe. Años más tarde, estoy viviendo solo en un piso cerca de La Castellana en Madrid, tengo amigos y amigas con las que salir pero decidí dejar a un lado los escarceos amorosos y las relaciones puesto que, cuando no estas a gusto contigo mismo, no lo estás con nadie. Y ese es el fallo que cometemos siempre, por eso decidí darme un tiempo a mí mismo para poder volverme a conocer, amarme con cada herida que tenía, pero sobre todo: valorarme. Quería vivir, gritar y conocer. Por eso cada mañana me despierto con una sonrisa y con una lista de planes inmensa de todo lo que quiero hacer. ¡Prepárate septiembre!

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